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martes, 20 de noviembre de 2012

Terraza de Minerva






Volamos hasta otro lugar de esos que quitan el hipo. Se trata de la “Terraza de Minerva”, la parte más alta de un complejo de terrazas naturales de aguas termales formadas a lo largo de miles de años conocida como Mammoth Hot Spring, en el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos.



Entre la infinidad de atractivos de este sorprendente parque natural, la Minerva Terrace es sin duda una de las más sorprendentes de todas. Situadas en la zona noroeste del Parque, sobre una colina de suave pendiente, un manantial de agua termal fluye de forma intermitente desde hace miles de años, formando lentamente las terrazas de carbonato de calcio más grandes del mundo. El agua proviene de la cuenca subterránea del Géiser Norris y en sus épocas más activas puede llegar a depositar en la ladera hasta dos toneladas de sedimentos de origen calcáreo, creando nuevas terrazas de formas coloridas y caprichosas y ampliándose a su antojo, capturando en su camino árboles centenarios que quedan condenados a una muerte inminente.








Pero la naturaleza es caprichosa y quizás este sea otro de los alicientes de la Terraza de Minerva, durante largos periodos de tiempo, que en ocasiones pueden llegar a ser décadas, el agua deja de fluir y el complejo se seca por completo, el colorido creado por los minerales y las microorganismos que viven en las aguas termales desaparece y todo adquiere un color blanquecino. Desde 1890, se han contabilizado dos periodos de actividad e inactividad, se secó en el año 1900 y no volvió a fluir hasta 1951. En estos momentos continúa fluyendo (con algún periodo breve bajo mínimos), pero nadie sabe hasta cuando lo hará, de modo que si tenéis intención de visitar el lugar no lo aplacéis por mucho tiempo, no vaya a ser que perdáis la oportunidad.










Cascadas de Havasu







El paisaje con el contraste entre el imponente desierto circundante, el suelo rojizo y el agua azul verdosa es una postal de una belleza poco común, casi como si no fuera de este planeta. Las cataratas del Cañón Havasu deben  su color  al elevado nivel de carbonato de calcio en el agua y por ese color  se bautizó al pueblo como “Havasupai” que significa “el pueblo del agua azul verdosa”. Recorriendo el Cañón, que sólo puede hacerse a pie o caballo ya que no hay carreteras, nos encontraremos con tres cascadas: la Navajo, la Havasu, que es la más bella, cuyas aguas  caen desde 37 metros de altura y desembocan en una piscina a la que nadie podrá resistirse a ingresar. La catarata Mooney es la tercera, un kilómetro más alejada, tiene un mirador a 64 metros de altura donde regocijar la vista con más paisajes sacados de un cuento.
 








Un recorrido por las mejores cascadas y caídas de agua del mundo debería tener una estación obligada en el Cañón del arroyo Havasu, en el Estado de Arizona, Estados Unidos. Lo increíble de las cascadas de Havasu, no son sus dimensiones o el volumen de agua, sino el mágico entorno desértico, la tierra rojiza y el agua azul verdosa, en un contraste tan idílico como difícil de imaginar

Las cataratas del Cañón Havasu tienen un increíble tinte verde azulado que

parece imposible en medio de un cañón de tierras rojizas: la causa del color se debe al elevado nivel de carbonato de calcio en el agua. Un color que da nombre al pueblo de havasupai ("el pueblo del agua azul verdosa").

 



Las tres caídas de agua principales son la cascada Havasu, cascada Mooney, y cascada Navajo, todas muy cerca de Supai, un pueblo de raíces indígenas en medio del Gran Cañón, uno de los más aislados de Estados Unidos, y cada vez más visitado por los turistas. En Supai no existen carreteras ni coches, por lo que el recorrido a las cascadas se realiza a pie, a caballo o en mula.
 


Cascada Havasu

La cascada Havasu es la segunda del cañón, pero en nuestro recorrido, la visitamos primero por ser la de mayor belleza y la más visitada: se encuentra a unos 2 kilómetros de Supai, y se accede por un camino entre el cañón que bordea el arroyo.
 

El mar de rocas impenetrable, en Indonesia


Otro paisaje que no parece natural sino más bien salido de la mente de un maestro de la ciencia ficción: son las montañas compuestas por miles de torres de piedra que constituyen una zona impenetrable, tanto que muy pocos se han aventurado a visitarla y permanece casi inexplorada.




Enclavado en Indonesia, en la península de Mangkalihat, esta masa ondulante de picos y torres de piedra caliza y bosque selvático resulta abrumador desde el aire y aún más difícil resulta recorrerlo. Es misterioso pensar que sí fue habitado en tiempos pasados, y prueba de ello es que en el lugar hay infinidad de pinturas rupestres en sus cavernas. Más curioso es que al día de hoy en la zona no se encuentra ningún tipo de infraestructura.






Pozo de Thor, Oregon.


Si estás de visita en Oregon, Estados Unidos, podrás ir a ver el Pozo de Thor, parte del Cabo Perpetua, en la punta de la parte noreste del océano Pacífico y con agua en tres lados. Seguro miras esa imagen y no entiendes que está pasando, ¿no? Pues se trata de una fuente de agua salada que se impulsa por el poder de la marea, creando ese agujero.
Este espectáculo natural es de lo mejor, pero también muy peligroso, porque pasa cuando hay mareas altas o cuando hay tormentas en el invierno. Este pozo puede ser visitado entrando desde la parte norte de una zona llamada Cook’s Chasm, y tienes que ir caminando. Hay rocas filosas por todas partes y el peligro de que alguna ola muy alta te lleve.


Sin embargo, este lugar es de pura maravilla, tanto para visitantes como para fotógrafos que se lanzan a la aventura sin importar el peligro porque las caídas del sol junto con el pozo logran imágenes excelentes, lo que da más ganas a los turistas para ir a este lugar lleno de mucha belleza natural.


El área es sumamente calmada, lo que puede engañar, así que hay que tomar muchas precauciones. Lo mejor es que no camines cerca del pozo porque puedes ser succionado por él, como lo hace con cualquier otra cosa que pase por su camino. Si decides ir lleva binoculares que te ayudarán a estar desde lejos mirando, y así estar fuera de peligro.





La calzada del gigante

















En la costa noreste de Irlanda del Norte se encuentra un paisaje que es conocido como La Calzada del Gigante ( The Giant’s Causeway) un escenario natural formado de 40.000 columnas de basalto que se formaron cuando la lava se enfrió en un proceso rápido hace apenas 60 millones de años. Este ahora Patrimonio de la Humanidad fue descubierto en 1693 y desde entonces no para de dejar atónitos a quienes lo visitan.



Tan magnífico lugar es una obra tan digna de “fuerzas sobrenaturales” que despertó su propia leyenda: se cree que dos gigantes, uno irlandés y otro escocés, enemistados desde siempre, se lanzaban piedras entre sí sin cesar. Esto hizo que se formara un campo de piedras sobre el mar. Un buen día, el gigante escocés decidió atravesarlo para enfrentar definitivamente a su adversario. Muy astuto, el otro gigante se disfrazó de bebé para despitarlo. Cuando el escocés vió el tamaño de ese niño, dedujo que el padre debería de ser el triple de grande, y decidió huir pisando las rocas con toda su fuerza, buscando hundir en el mar las rocas para que ningún otro gigante pudiera llegar a su tierra.