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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Grand Prismatic Spring


El Grand Prismatic Spring, el segundo manantial de agua caliente
 más grande del mundo.
Esta belleza natural se encuentra en los límites entre  Wyoming, Idaho y Montana, dentro del parque nacional Yellowstone de EEUU.



 Además de su extraordinaria amplitud, la característica principal como habrán podido ver en las imágenes son sus magníficos y brillantes colores. Estos van desde el azul intenso, pasando por el verdoso, al amarillo para culminar en el anaranjado de sus orillas.



 Esta peculiaridad se debe a que el manantial fue formado por erupciones del géiser y se encuentra colmado de bacterias y algas que sobreviven a una temperatura de 71°C.


Una belleza para admirar y no para probar ya que si alguien se sumergiera en sus aguas terminaría literalmente “hervido”.

martes, 20 de noviembre de 2012

Terraza de Minerva






Volamos hasta otro lugar de esos que quitan el hipo. Se trata de la “Terraza de Minerva”, la parte más alta de un complejo de terrazas naturales de aguas termales formadas a lo largo de miles de años conocida como Mammoth Hot Spring, en el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos.



Entre la infinidad de atractivos de este sorprendente parque natural, la Minerva Terrace es sin duda una de las más sorprendentes de todas. Situadas en la zona noroeste del Parque, sobre una colina de suave pendiente, un manantial de agua termal fluye de forma intermitente desde hace miles de años, formando lentamente las terrazas de carbonato de calcio más grandes del mundo. El agua proviene de la cuenca subterránea del Géiser Norris y en sus épocas más activas puede llegar a depositar en la ladera hasta dos toneladas de sedimentos de origen calcáreo, creando nuevas terrazas de formas coloridas y caprichosas y ampliándose a su antojo, capturando en su camino árboles centenarios que quedan condenados a una muerte inminente.








Pero la naturaleza es caprichosa y quizás este sea otro de los alicientes de la Terraza de Minerva, durante largos periodos de tiempo, que en ocasiones pueden llegar a ser décadas, el agua deja de fluir y el complejo se seca por completo, el colorido creado por los minerales y las microorganismos que viven en las aguas termales desaparece y todo adquiere un color blanquecino. Desde 1890, se han contabilizado dos periodos de actividad e inactividad, se secó en el año 1900 y no volvió a fluir hasta 1951. En estos momentos continúa fluyendo (con algún periodo breve bajo mínimos), pero nadie sabe hasta cuando lo hará, de modo que si tenéis intención de visitar el lugar no lo aplacéis por mucho tiempo, no vaya a ser que perdáis la oportunidad.










Cascadas de Havasu







El paisaje con el contraste entre el imponente desierto circundante, el suelo rojizo y el agua azul verdosa es una postal de una belleza poco común, casi como si no fuera de este planeta. Las cataratas del Cañón Havasu deben  su color  al elevado nivel de carbonato de calcio en el agua y por ese color  se bautizó al pueblo como “Havasupai” que significa “el pueblo del agua azul verdosa”. Recorriendo el Cañón, que sólo puede hacerse a pie o caballo ya que no hay carreteras, nos encontraremos con tres cascadas: la Navajo, la Havasu, que es la más bella, cuyas aguas  caen desde 37 metros de altura y desembocan en una piscina a la que nadie podrá resistirse a ingresar. La catarata Mooney es la tercera, un kilómetro más alejada, tiene un mirador a 64 metros de altura donde regocijar la vista con más paisajes sacados de un cuento.
 








Un recorrido por las mejores cascadas y caídas de agua del mundo debería tener una estación obligada en el Cañón del arroyo Havasu, en el Estado de Arizona, Estados Unidos. Lo increíble de las cascadas de Havasu, no son sus dimensiones o el volumen de agua, sino el mágico entorno desértico, la tierra rojiza y el agua azul verdosa, en un contraste tan idílico como difícil de imaginar

Las cataratas del Cañón Havasu tienen un increíble tinte verde azulado que

parece imposible en medio de un cañón de tierras rojizas: la causa del color se debe al elevado nivel de carbonato de calcio en el agua. Un color que da nombre al pueblo de havasupai ("el pueblo del agua azul verdosa").

 



Las tres caídas de agua principales son la cascada Havasu, cascada Mooney, y cascada Navajo, todas muy cerca de Supai, un pueblo de raíces indígenas en medio del Gran Cañón, uno de los más aislados de Estados Unidos, y cada vez más visitado por los turistas. En Supai no existen carreteras ni coches, por lo que el recorrido a las cascadas se realiza a pie, a caballo o en mula.
 


Cascada Havasu

La cascada Havasu es la segunda del cañón, pero en nuestro recorrido, la visitamos primero por ser la de mayor belleza y la más visitada: se encuentra a unos 2 kilómetros de Supai, y se accede por un camino entre el cañón que bordea el arroyo.
 

Torre del diablo


En Estados Unidos también se encuentra la Torre del diablo, un cuello volcánico formado hace 65 millones de años popularizado en películas como Encuentro en la Tercera Fase.
 Este es otro lugar de una majestuosidad tan incomprensible, que los primeros indígenas de la zona  echaron mano a otra  explicación mágica para entender su surgimiento. Se decía que siete jóvenes indias eran acechadas por un gran oso en el bosque y, que al agotar todos los posibles escondites se posaron sobre una roca y empezaron a rogar al Gran Espíritu que las salvara. Fue por su obra que la roca comenzó a crecer haciéndose cada vez más alta. El oso, al ver su banquete frustrado, acometió con sus garras contra los lados de la ahora inmensa roca, dejándole profundas marcas que pueden verse hasta hoy.



Su altura es de 386 m. por encima del terreno circundante y su cumbre se encuentra a 1.558 m. por encima del nivel del mar. Esta increíble formación es visitada por muchos aventureros que cada año intentan ascender hasta su cima atraídos por un aspecto casi artificial.


Lago Mono









Paseamos hoy por otro de esos lugares únicos que la naturaleza y sus azares han creado a lo largo de miles de años. Se trata del Lago Mono, que toma su nombre del Condado en el que se encuentra, en California.
De este lago bebe gran parte de la ciudad de Los Ángeles, que hace unas décadas por poco acaba con él por extraer más agua de la que naturalmente se repone hasta que a alguien se le ocurrió hacer cuentas con los dedos y vio que algo había que hacer al respecto, de modo que a mediados de los 90 se puso coto y parece que se solucionó el problema, quizás por esa falta de agua se acostumbraron en los barrios bien a beber cava y vino francés. En fin, que no es eso a lo que vamos, así que volvamos de nuevo a este lago y a sus peculiaridades que no son otras que las de estar salpicado de columnas pétreas que emergen de sus aguas y que a primera vista nos podrían recordar más a los ariscos paisajes de las costas y acantilados oceánicos, donde las enfurecidas aguas en  su perpetuo vaivén van dando forma a la piedra.

Pero no, aquí las calmadas aguas no son las culpables de estas erosiones tan peculiares. Las rocas de toba son formaciones causadas por la acumulación de carbonatos que emergen del fondo del lago en manantiales borboteantes, y no es que se salgan del agua, si no que el agua bajó hasta dejarlas ver.
Este tipo de formaciones, se pueden encontrar a varios kilómetros de distancia del actual lago y también a varios cientos de metros de altura, lo que indica que antaño el lago tenía unas dimensiones y profundidad realmente impresionantes que comparadas con el tamaño actual, dejan a este como una pequeña charca salada.


Pese a su elevada salinidad, que hace que tan solo puedan vivir en sus aguas unos pequeños cangrejos y algunas algas bien adaptadas, el lago es un santuario para muchas aves migratorias y para los fotógrafos, por lo menos, hasta que dure.








jueves, 15 de noviembre de 2012

Gran Cypress Preserve

La Reserva Nacional del Gran Ciprés le brinda protección a más de 720,000 acres (291,373 ha) de este extenso pantano. Cuenta con diversas comunidades de plantas de climas tropical y templado que cuentan con una fauna diversa, incluyendo a la escurridiza pantera de Florida.






Para los visitantes en general, la Reserva Nacional del Gran Ciprés brinda una variedad de oportunidades para disfrutar al aire libre. Esta área protegida es el patio trasero de millones de residentes y visitantes de Florida del Sur.



Culturalmente, el Pantano del Gran Ciprés ha servido de hogar y refugio para muchas personas en todos los tiempos, como la tribu Miccosukee de indios de Florida, la tribu Seminole de Florida y los primeros pobladores.




Es prácticamente imposible llegar a pie. Las generaciones han explorado las áreas remotas de la reserva en botes hechos a mano o vehículos anfibios. Hoy en día, las personas disfrutan esta actividad tradicional a lo largo del amplio sistema de senderos con permisos para los vehículos permitidos.